Cuando me senté a escribir estas líneas lo primero que pensé fue qué significarán esas tres palabras del título en noruego y al indagar recordé la película de Sofía Coppola “Lost in Translation” que vi nuevamente hace unos días. La traducción oficial es “El inadaptado” pero leyendo sobre las críticas de la película vi que en inglés es The Bothersome man, algo así como el hombre molesto o el hombre que molesta, mientras que en la propaganda de Cinemax es llamada “el hombre disconforme”. De ser un inadaptado a estar molesto o disconforme hay un trecho y creo que más allá de la oficialidad me quedo con la molestia y hasta quizás el desconcierto que tan genialmente nos hace sentir la mirada del protagonista, Andreas.
El guión de esta película es de Per Schreiner y está basado en una obra radial de Noruega. Es la segunda película del director Jens Lien quien antes de estudiar cine se dedicaba a tocar con su banda de Rock. Datos curiosos que quise compartir con uds.
Ahora bien, la película.
Escenarios donde prepondera el gris y una luminosidad sin sol y una música que genera cierto aire de suspenso, salvo por la excepción de Los Panchos interrumpidos con el devenir de la escena que intentó ser romántica pero no pudo sino caer en la eterna amabilidad gélida y sin compromiso que caracteriza a casi todos los personajes de la película. Otro recurso estético que me llamó la atención, fue el de los peinados de las mujeres: recogidos, casi engominados, representantes de la asepsia que caracteriza prácticamente todos los actos cotidianos: comer sin olor y sin sabor, sexo automático y sin rodeos, conversaciones vacías e impermeables, impecable homeostasis que no deja lugar para sobresalto alguno.
No es una película que apueste a diálogos retóricos o extensos, tampoco se destacan los recursos cinematográficos. Son estas y otras las características que la hacen por momentos inclasificable en cuanto a género: bien podría predicarse que se trata de una película que intenta algo del orden de la protesta frente a la superficialidad en los lazos del mundo actual; podría ser catalogada como un thriller en tanto algo del suspenso está presente; cine bizarro por su tono surrealista y el bajo presupuesto con el que fue realizada o hasta inscribirse dentro del humor negro por el tono con el que son resueltas algunas situaciones.
Voy a elegir dos escenas, las dos del subte (que salvo por una pequeña diferencia en cuanto a los trenes que pasan, parecería ser la misma escena…o quizás lo es).
La primera escena, que es con la que comienza la película, nos muestra a una pareja besándose y a Andreas que se tira por primera vez sobre las vías. Lo que llama la atención es que perturba tanto el ruido del cuerpo de Andreas como lo mecánico, exagerado y a la vez insípido del beso.
La segunda escena (la primera vez que vi la película debo admitir, la observé con los ojos cerrados) se asemeja por cierto humor negro, por lo angustiante y por el absurdo a cualquier capítulo del Correcaminos en donde nos inquieta la poca fortuna del coyote, al que una y otra vez le pasa por encima el tren. Pero en esta segunda escena lo más desconcertante es la respuesta de Anne sobre la invitación al Karting cuando Andreas llega cubierto de sangre.
Como sólo se trata de un comentario, hasta aquí llego; no sin antes decir que la razón de la elección de la película fue simplemente por lo diferente de la propuesta del director, por la gran actuación del protagonista y por haber sido una película que me dejó con cierta curiosidad por los infinitos detalles cotidianos placenteros que a veces dejamos pasar sin disfrutar. Esa noche recuerdo que comimos pizza, pocas veces disfruté tanto de su sabor.